Con el avance de la tecnología, los videojuegos se han convertido rápidamente en una de las actividades favoritas de los niños. Aunque son divertidos para los pequeños, desafían sus mentes y los acercan a las nuevas tecnologías, los videojuegos también pueden representar un serio peligro para su salud mental si no se controla su uso.
Los videojuegos en sí mismos no son un problema, sino la forma en que se hace uso de ellos. Si un niño dedica pocas horas a la semana a los videojuegos solamente como distracción, se trata de un pasatiempo saludable. El problema se inicia cuando los videojuegos empiezan a controlar el comportamiento del niño y absorber su vida, es decir, cuando generan adicción.
¿Cómo reconocer a un niño adicto a los videojuegos?
Al igual que el alcohol y las drogas, los videojuegos pueden desarrollar fácilmente adicción o dependencia si se abusa de ellos. Según los especialistas, un niño padece de adicción a los videojuegos si se presenta el siguiente cuadro: el niño parece estar en trance cuando juega, está tenso, con las mandíbulas apretadas, los ojos fijos a la pantalla, ignora todo lo demás y pierde interés por otras actividades propias de su edad o por las que antes practicaba.
¿Qué otros daños pueden causar los videojuegos en los niños?
Aparte de la adicción, los videojuegos pueden ocasionar otros trastornos mentales en los niños, tales como el escapismo. Esta patología se da cuando el niño utiliza los videojuegos como mecanismo de escape a sus problemas en el hogar o en la escuela, lo cual puede llegar al extremo de que el niño confunda la realidad con la fantasía. No debe olvidarse, además, que los videojuegos más populares son sumamente violentos, lo que traerá consecuencias negativas en la personalidad del niño tarde o temprano.
Por ello, los padres de familia deben estar atentos al comportamiento de sus niños en relación con los videojuegos, más aún si saben que sus niños se sienten bastante atraídos por este tipo de juegos.