Cada familia pasa por el momento crítico en el que los hijos dejan de ser niños y empiezan a transformarse en jóvenes cuyos cuerpos están experimentando el proceso de madurez para convertirse en hombre y mujer.
Antes de que llegue esa etapa de la vida llamada pubertad, los padres tendrán que asegurarse de que han equipado a sus hijos con la información necesaria para que entren en la adolescencia sin temor. Por incómodo que parezca, los padres deberán vencer su timidez y responder a las preguntas de los hijos con naturalidad y, sobre todo, con la verdad.