La ciencia ha tratado de explicarlo y los investigadores nos hablan de la existencia de un complejo circuito cerebral que estipula lo que nos enamorará de una persona determinada. Algunos sexólogos consideran que este proceso se inicia en la infancia, que los niños desarrollan esas proyecciones entre los 5 y 9 años de edad como resultado de vínculos con miembros de su familia, amigos, experiencias y hechos accidentales.
Todo esto nos lleva a la conclusión de que antes de que el amor llame a nuestra puerta, uno tiene elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien va a amar, que lo va a estremecer.
Sabiendo esto, uno se interroga si en el proceso del enamoramiento hay química. La respuesta es sí. En todas las reacciones emocionales hay una electricidad generada por descargas neuronales que, a su vez, producirán una reacción química de liberación de sustancias hormonales. Estas substancias son las responsables de que una pasión amorosa descontrole nuestra vida, forjando gran parte del llamado enamoramiento.
El procedimiento se inicia en el cerebro. Ese órgano reacciona primero porque percibe pequeñas descargas eléctricas que ponen en alerta al cuerpo y, a su vez, estimulan a los neurotransmisores, los culpables de los estados placenteros y la sensación de hormigueo en el cuerpo. Acto seguido, da comienzo la secreción de adrenalina, noradrenalina, y nuestro organismo reacciona con trastornos visibles: sudoración, palpitaciones, palidez. Comienza la pasión. “Se dice que hay dos estados que el hombre no puede ocultar: el estar borracho y estar enamorado”, y el escritor Ortega y Gasset lo relata como “imbecilidad transitoria”.
A continuación, la química comienza a efectuar sus cambios… nuevamente en el cerebro, donde se inicia la producción de feniletilamina, con la consiguiente liberación de serotonina, norepinefrina y dopamina, sustancias que tienden a estimular el centro del placer, como cuando uno come chocolate —a propósito de esto, recordemos que el libro Por qué necesitan las mujeres el chocolate (Debra Waterhouse, 1995) sostiene que el cincuenta por ciento de las mujeres entrevistadas en una gran encuesta confesaron que elegirían el chocolate antes que el sexo.
¿Cómo continúa manifestándose la química del amor? Luego de que se estimula el placer en el proceso iniciado en el cerebro se crea una revolución interna que convierte lo racional en irracional, la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo.
En este momento, el organismo sufre un verdadero terremoto y el acervo de reacciones y sentimientos hacen que la memoria se borre por unos instantes, la hipófisis segregue dopamina y todos los sentidos se alteren; las pupilas se dilatan hasta en un treinta por ciento, lo que es más evidente en los hombres, sobre todo ante una persona que nos atrae. Así es, podemos descubrir al enamorado fácilmente al ver las pupilas dilatadas.
Según los científicos, este cambio químico, rebosante de placer, dura de unos 18 a 30 meses. Claro que después de ese proceso es cuando el verdadero desafío pone a prueba a los seres humanos. La tarea entonces es hacer crecer al sentimiento verdadero, más allá de la atracción química, para que la pareja continúe unida. De otra manera, como se observa en la vida diaria, se comenzará a buscar esas sensaciones amorosas en otras personas y la pareja se romperá.
Así crecerá el amor y sus fuerzas magnéticas acabarán uniendo a la pareja en un solo ser, el problema es cuál de los dos va a sobrevivir.
Fuente: Sea-Latino.